VIA CLARA de Groninga (Países Bajos) a Asís (Italia)
La Vía Clara es una ruta de peregrinación que puede recorrerse a pie o en bicicleta. Rinde homenaje a Santa Clara de Asís, la primera mujer abadesa cuya vida fue aprobada por el Papa y que siguió el Evangelio en pobreza, castidad y obediencia. Fue la primera seguidora de Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana. Clara vivió en el convento de San Damián de Asís (Italia), donde llevó una vida contemplativa con sus hermanas, las Clarisas. La Vía Clara une Groninga (Países Bajos) con Asís (Italia), donde Clara está enterrada en la Basílica de Santa Clara. A lo largo del camino, el peregrino pasa por varias iglesias, monasterios y lugares espirituales y de devoción.
La Vía Clara se propuso en 2021 para conmemorar el tricentenario del convento de San José de Megen (Países Bajos) y el 550.º aniversario de su comunidad.
De hecho, Santa Clara de Asís (1193–1253) encaja muy bien con nuestros tiempos. La Vía Clara es una respuesta a la «presión». Clara se mueve por la vida con paso rápido y ligero, creando tranquilidad como respuesta a una existencia ajetreada. Pero, ¿se consigue la paz peregrinando? Puedes alcanzarla experimentando la paz en la naturaleza. De este modo, creas un hermoso espacio dentro de ti y, con la tranquilidad, puedes empezar a experimentar el espacio, acercándote a ti mismo. Según Clara, esto puede hacerse recalibrando el nivel básico de supervivencia, haciendo ajustes en tu propio entorno y observando más de cerca tus relaciones con el mundo exterior.
Es un enfoque muy diferente al de Clara, que abandonó su hogar a los 18 años para llevar una vida extremadamente austera dedicada a Dios. Encontró la liberación en el abandono de lo material y siempre se preocupó por las personas que la rodeaban y por su situación. En la vida de Clara, además, todo estaba muy ajetreado y había que hacerlo con rapidez, eficiencia y eficacia. Podría parecer estresante, pero Clara irradiaba una luz tranquilizadora y, allá donde iba, contagiaba su entusiasmo a quien quisiera escucharla.
En los tiempos que corren, todos deberíamos sentirnos cordialmente invitados a recorrer la ruta de peregrinación de Clara (o parte de ella). La paz, la regularidad, sin teléfonos que suenen, sin internet, sin mensajes de texto, sin periódicos, sin obligaciones, sino una rutina fija de oración y/o meditación, comidas sobrias y lugares sencillos para dormir, aportan un nuevo orden a nuestra existencia, a nuestras mentes y cuerpos. En la peregrinación, todos nuestros esfuerzos no añaden días a nuestra vida, pero, con la actitud adecuada, podemos añadir «vida» a nuestros días.
